Ojos, que ya no veis quien os miraba

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Ojos, que ya no veis quien os miraba
Canción
de Jorge de Montemayor

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


 
Ojos, que ya no veis quien os miraba
Cuando érades espejo en que él se via,
¿Que cosa podeis ver que os dé contento?
Prado florido y verde do algun dia
Por el mi dulce amigo yo esperaba,
Llorad conmigo el grave mal que siento.
Aquí me declaró su pensamiento;
Oile yo cuitada,
Mas que serpiente ayrada,
Llamándole mil veces atrevido:
Y el triste allí rendido,
Parece que es ahora y que le veo,
Y aun ese es mi deseo.
¡Ay si ahora le viese, ay tiempo bueno!
Ribera umbrosa ¿qué es de mi Sireno?

Aquella es la ribera, éste es el prado,
De allí parece el soto, el valle umbroso,
Que yo con mi rebaño repastaba;
Veis el arroyo dulce y sonoroso
Do pacia la siesta mi ganado,
Cuando mi dulce amigo aquí moraba:
Debajo de aquella haya verde estaba,
Y veis allí el otero
A do le ví primero
Y do me vió: dichoso fue aquel dia,
Si la desdicha mia
Un tiempo tan dichoso no acabára.
¡O haya! ¡o fuente clara!
Todo está aquí, mas no por quien yo peno;
Ribera umbrosa ¿qué es de mi Sireno?

Aquí tengo un retrato que me engaña,
Pues veo á mi pastor, cuando lo veo,
Aunque en mi alma está mejor sacado:
Cuando de velle llega el gran deseo.
De quien el tiempo luego desengaña,
A aquella fuente voy que está en el prado.
Arrímomele al sauce, y á su lado
Me siento ¡ay amor ciego!
Al agua miro luego,
Y veo á él y á mí como le vía
Cuando él aquí vivia:
Esta invencion un rato me sustenta!
Despues caigo en la cuenta,
Y dice el corazon de ansias lleno,
Ribera umbrosa ¿qué es de mi Sireno?

Otras veces le hablo y no responde,
Y pienso que de mí se está vengando,
Porque algun tiempo no le respondia:
Mas dígole yo triste así llorando:
Hablad, Sireno, pues estais adonde
Jamas imaginó mi fantasía.
¿No veis, decí, que estais en la alma mia?
Y él todavía callado
Y estarse allí á mi lado.
En mi seso le ruego que me hable:
¡Que engaño tan notable,
Pedir á una pintura lengua ó seso!
¡Ay tiempo, en que en un peso
Estaba mi alma, y en poder ageno!
Ribera umbrosa ¿que es de mi Sireno?

No puedo jamas ir con mi ganado
Cuando se pone el sol en nuestra aldea,
Ni desde allí venir á la majada
Sino por donde, aunque no quiera, vea
La choza de mi bien tan deseado,
Y a toda por el suelo derribada.
Allí me siento un poco, descuidada
De ovejas y corderos,
Hasta que los vaqueros
Me dan voces diciendo: ¡ola pastora!
¿En quien piensas ahora?
Y el ganado paciendo por los trigos:
Mis ojos son testigos
Por quien la yerba crece al valle ameno:
Ribera umbrosa ¿qué es de mi Sireno?

Razon fuera, Sireno, que hicieras
A tu opinion mas fuerza en la partida,
Pues que sin ella te entregué la mia:
Mas yo ¿de quien me quejo ya, perdida?
¿Pudiera alguno hacer que no partiera
Si el hado ó la fortuna lo queria?
No fue la culpa tuya, ni podria
Creer que tú hicieses
Cosa con que ofendieses
A este amor tan llano y tan sencillo;
Ni quiero presumillo,
Aunque haya muchas muestras y señales:
Los hados desiguales
Me han anublado un cielo muy sereno:
Ribera umbrosa qué es de mi Sireno?

Cancion, mira que vayas donde digo:
Mas quédate conmigo,
Que puede ser te lleve la fortuna
A parte do te llamen importuna.


Jorge de Montemayor — Portugues: natural de Montemor: florecio á mediados del siglo 16: fue el que con su Diana introdujo el gusto de las novelas pastorales.