Página:120 años de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.djvu/23

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Biblioteca del Congreso Nacional de Chile — 23

chileno terminaba de consolidarse como una unidad geopolítica (conflictos y establecimiento de los límites y fronteras), demográfica (realización de censos), institucional y social (constitución, poderes separados, partidos políticos, prensa), en que los parlamentarios se enfrentaban entre sí y también con el Ejecutivo en la discusión de las leyes más importantes del siglo XIX, es que surgió la necesidad por parte del Congreso de contar con una biblioteca que sustentara las ideas, las iniciativas y el debate riguroso para el buen gobierno. La confianza ilustrada de la época en la razón, en la norma que perfecciona las relaciones sociales y en la ley que mejora la vida de los hombres, está en el origen de la iniciativa. Así habían sido concebidas en su momento la Biblioteca de la Cámara de Diputados de Francia fundada en 1796 y la de los senadores, en 1799. Así también surgió la primera biblioteca legislativa del continente americano, la Biblioteca del Congreso de Washington creada en 1800.(13)

La mirada hacia Europa ya se encontraba instalada. La Biblioteca de la Cámara de Diputados ya funcionaba hacia 1882 y su respectivo catálogo publicado ese año consignaba más de mil volúmenes de 186 autores distintos. En ese sentido, aquella Biblioteca y la futura del Congreso, recogerían la inquietud del acopio del conocimiento registrado, en un rol de organización, conservación y apertura a su comunidad ciudadana iluminando ideas y proyectos, porque las bibliotecas han estado a lo largo de los siglos en la vanguardia de los cambios tecnológicos en los soportes y registrando la memoria documental de sus sociedades, permitiendo la generación de nuevo conocimiento para respaldar las reflexiones y las decisiones. En el Chile de fines del siglo XIX existía el impulso y la voluntad en hombres visionarios que entendieron el espíritu de su época y observaron el mundo a través de las páginas de los libros, para sustentar —como sugería aquel sabio chino del siglo XII— la sabia reflexión y el correcto gobernar.

Notas

(1) Lerner, Fred. Historia de las bibliotecas del mundo. Editorial Troquel, Buenos Aires, 1999. pp 19-22
(2) Ibid., pp. 33-38
(3) Ibid.. pp. 99-114: Millares Carlo, Agustín. Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1971, pp.227-240 2002, pp.23-33.
(4) Millares, op cit. pp.249-250; Lerner, op cit. pp.85-87
(5) Lerner, op cit. p.72.
(6) Ibid., pp. 101-105
(7) Millares, op cit. pp.257-259; Lerner, op cit. p.122
(8) Millares, op cit. p.270.
(9) Gazmuri, Cristián. Libros e ideas políticas ilustradas y la Independencia de Chile. En: Manuel Loyola y Sergio Grez (compiladores) Los proyectos nacionales en el pensamiento político y social chileno del siglo XIX. Ediciones UCSH, Santiago.