Página:13 Cartas del Famoso Conquistador Hernán Cortés.pdf/395

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página no ha sido corregida


384

alanceábamos algunos; y un día destos habia en la plaza siete ú ocho de caballo, y estuvieron espe- rando que los enemigos saliesen; y como vieron que no salian, hicieron que se volvian; y los enemigos con recelo que á la vuelta no los alanceasen, como solian, estaban puestos por upas paredes y azoteas, y habia infinito número dellos; y como los de ca- ballo revolvían trás ellos, que eran ocho ó nueve, y ellos les tenian tomada de lo alto una boca de la calle, no pudieron seguir trás los enemigos que iban por ella, y hubiéronse de retraer. E los ene- migos, con favor de como los habían hecho retraer, venian muy encarnizados, y ellos estaban tan so- bre aviso, que se acogian donde no reciban daño, y los de caballo lo recibian de los que estaban puestos en las paredes, y hubiéronse de retraer, é hirieron dos caballos; lo cual me dio ocasión para les ordenar una buena celada, como adelante haré relación á vuestra majestad; y aquel día en la tar- de nos volvimos á nuestro real, con dejar bien se- guro y llano todo lo ganado, y á los de la ciudad muy afanos, porque creían que de temor nos re- traíamos, E aquella tarde hice un mensajero al alguacil mayor para que antes del día viniese allí á nuestro real con quince de caballo de los suyos y de los de Pedro de Albarado. Otro día por la mañana llegó al real el alguacil mayor con los quince de caballo, y yo tenía de los Cuyoacan allí otros veinte y cinco, que eran cua-