Esta página ha sido validada
— 26 —
Como el feliz destello de alegría
Que ilumina la noche de un dolor. . .
Que ilumina la noche de un dolor. . .
Yo te bendigo, sí, porque parece
Tu luz una febril constelación
Cuando en los cirios del altar se mece;
Reminiscencia de astros, que enaltece
A los que sueñan con la azul mansión.
Tu luz una febril constelación
Cuando en los cirios del altar se mece;
Reminiscencia de astros, que enaltece
A los que sueñan con la azul mansión.
Yo te bendigo, porque das belleza
Al espíritu noble y soñador,
Cuando en la noche vierte su tristeza
Allá en los cielos, la lilial princesa,
La princesa del trágico dolor. . .
Al espíritu noble y soñador,
Cuando en la noche vierte su tristeza
Allá en los cielos, la lilial princesa,
La princesa del trágico dolor. . .
Fuego—luz que palpitas en la altura
Y bajas a la tierra desde el Sol;
Que conservas la vida, la hermosura
Y el esplendor supremo de Natura
Bañada por tu mágico arrebol;
Y bajas a la tierra desde el Sol;
Que conservas la vida, la hermosura
Y el esplendor supremo de Natura
Bañada por tu mágico arrebol;
Yo te bendigo, sí, porque comprendo
La excelsitud de tu poder creador;
Yo te bendigo por tu rol tremendo!. . .
. . . Y por un rayo luminoso asciendo
Hasta el solio divino del Señor.
La excelsitud de tu poder creador;
Yo te bendigo por tu rol tremendo!. . .
. . . Y por un rayo luminoso asciendo
Hasta el solio divino del Señor.
. . . Y pienso en el horror de una posible
Sempiterna tiniebla sin calor. . .
Sempiterna tiniebla sin calor. . .