Página:Camana pedagogia social.djvu/14

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El ideal es la fuerza psíquica más poderosa: preconstrucción imaginativa de la realidad que deviene, como Ingenieros lo define, lo ideal es a la evolución lo que la imaginación creadora es al artista. La historia del progreso intermitente nos demuestra que ideales parciales alumbraron ese camino. Así el culto de la fuerza, aún entronizando en la barbarie de la guerra; el miedo al más allá de la vida, la esperanza de recompensas y el temor a castigos, encarnados en prejuicios pseudo-religiosos basados en dogmas ultra-humanos.

Estos ideales parciales, verdaderas ilusiones vitales, están condenados a desaparecer por la imposibilidad de evolucionar a la par de la vida integral adaptando lo interno a lo externo. Y la brusca ruptura de equilibrio con la realidad desorbita para siempre la vida, comprobándose que la ilusión vital — por otro nombre ideal parcial — es tanto más funesta cuanta mayor cantidad de verdad contiene.

Si pasamos en revista la evolución humana, veremos que, hasta para aquellos ideales que en un momento dado sirvieron más eficaz e intensamente la vida, llegó un instante en que, si no evolucionaron, adaptando lo interno a lo externo — la ilusión vital a las verdades científicas — se convirtieron en mentiras vitales desviando, deformando o aniquilando la energía interna, haciéndola creer en la posibilidad de una lucha humana, esa síntesis de energía más evolucionada,