Página:Camana pedagogia social.djvu/156

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labor del creador, cada alumno se convierte en un autodidacta.

Paralelamente a la comprensión de lo estudiado debe marchar la evocación. El maestro tiene un medio por excelencia: la lectura. Habituará gradualmente al niño a que imagine las escenas, se represente las descripciones; a que intente dar forma, color, vida a todo lo que aprende; a que describa lo que más le agrada, a que invente luego con entera libertad. La geografía, la historia, aprovecharán de esta imaginación reproductora así fortalecida; el dibujo libre, la composición, oral y escrita, educarán la imaginación creadora.

Pero lo que lo superará todo será la adquisición inteligente del idioma. Enseñado como un organismo viviente; estudiado en él mismo, en sus mejores productos, despertará amor y respeto. La palabra, don divino, bajará al niño levantándolo hasta ella. Y se reproducirá así, paso a paso, el eterno espectáculo de la evolución. El esfuerzo bien orientado de la mente infantil para asimilar cada nuevo término, le hará experimentar la agradable sensación del triunfo, de la dificultad vencida, de las aptitudes desarrolladas. Cada adquisición renovará y aumentará el goce, la voluntad de poder, la confianza en sí mismo, fuente de la individualidad.

El lenguaje es para la psiques el alimento por excelencia, pero es un alimento concentrado y de difícil, cuando no peligrosa, asimilación, pues si son muchas las relaciones que el vocablo más sencillo