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cap.
darwin: viaje del «beagle»

costa, apenas fue divisado por varios políboros, cuando se precipitaron sobre él y le mataron a picotazos. El Beagle sólo permaneció en las islas Falkland durante el verano; pero los oficiales del Adventure, que pasaron allí el invierno, mencionan muchos casos extraordinarios de la osadía y rapacidad de esas aves.

En una ocasión se lanzaron sobre un perro que estaba echado medio dormido, junto a un grupo de cazadores, y éstos se vieron en grave aprieto para evitar que les fueran arrebatados a su vista los gansos silvestres que habían herido. Cuéntase que varios juntos (imitando en esto a las Carranchas) se estacionan en la boca de una conejera, y entre todos se apoderan del animal cuando sale. Constantemente estuvieron volando en torno del barco mientras permaneció en el puerto, y fué necesario desplegar gran vigilancia para que no arrancaran el cuero de las jarcias o se llevaran la carne y caza que había en popa. Estas aves son muy malignas y curiosas; recogen casi todos los objetos que hallan en el suelo, y entre otras cosas se llevaron una vez a la distancia de kilómetro y medio un sombrero de hule negro, y lo propio hicieron con unas bolas pesadas de las que se usan para cazar el ganado. A Mr. Usborne le ocasionaron un perjuicio más grave, pues durante sus exploraciones y estudios le robaron una pequeña brújula Kater en un estuche de tafilete rojo, que nunca más pudo recobrar. Estas aves son además pendencieras y muy violentas, destrozando la hierba con sus picos en los accesos de furor. No son propiamente gregarias, no se remontan a gran altura, y su vuelo es pesado y torpe; cuando están en tierra corren muy aprisa, pareciéndose a los faisanes. Hacen mucho ruido, profiriendo varios gritos ásperos, uno de los cuales recuerda a la corneja inglesa: de ahí que los cazadores de focas las designen siempre con el nombre de cornejas. Es curiosa la circunstancia de que al cantar muevan la cabeza hacia