Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo I.djvu/112

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
88
cap.
darwin: viaje del «beagle»

la chispa eléctrica (si es que tal término puede emplearse) debe haber sido de unos 32 milímetros. En París, M. Hachette y M. Beudant [1] lograron obtener tubos semejantes por muchos conceptos a estas fulguritas haciendo pasar fuertes descargas galvánicas por cristal finamente pulverizado. Y cuando se añadió sal para aumentar su fusibilidad, los tubos aumentaban en todas las dimensiones. Repitiendo la experiencia con feldespato y cuarzo pulverizados no les dió resultado. Uno de los tubos, formados con polvos de cristal, llegó a medir cerca de dos centímetros de largo por 0,0254 milímetros. Al saber que se había empleado la batería más potente de París y que a pesar de haberse aplicado a una substancia tan fusible como el cristal sólo había podido formar tubos tan diminutos, no pude menos de admirar el formidable poder del rayo, que al descargar sobre la arena en distintos lugares ha fundido cilindros de más de nueve metros de largo, con un orificio interno en las partes no comprimidas de treinta y tantos milímetros. ¡Y esto en un material tan extraordinariamente refractario como el cuarzo!

Los tubos, como ya he dicho, penetran en la arena en dirección casi vertical. Uno, sin embargo, menos regular que los otros, se desvió de la línea recta inclinándose hasta 33°. Del mismo tubo partían ramas pequeñas separadas unos tres decímetros, de las cuales la una apuntaba arriba y la otra abajo. Este último caso es notable, puesto que el flúido eléctrico debe de haber retrocedido formando un ángulo agudo de 26° con la línea de su principal dirección. Además de los cuatro tubos verticales que encontré retirando la arena envolvente había varios otros grupos de fragmentos que indudablemente procedían de sitios cercanos. Todos ellos estaban en un espacio llano de arena movediza, de 60 metros, situado entre algunos montículos


  1. Annales de Chimie et Physique, tomo XXXVII, pág. 319.