Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo I.djvu/379

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
xi
355
estrecho de magallanes

de los icebergs cargados de fragmentos de roca explica el origen y situación de los gigantescos bloques existentes al este de Tierra del Fuego, en la altiplanicie de Santa Cruz y en la isla de Chiloé. En Tierra del Fuego, el mayor número de esos bloques yace ahora en los cauces de los antiguos canales de mar, convertidos en secos valles por la elevación del suelo. Se presentan asociados con una gran formación no estratificada de cieno y arena, que contiene fragmentos redondeados y angulares de todos los tamaños, y que ha sido originada [1] merced a los sucesivos raspados del fondo del mar causados por los icebergs y por los materiales transportados en ellos. Pocos geólogos dudan hoy que esos cantos erráticos situados cerca de las altas montañas hayan sido empujados por los mismos glaciares, y que los distantes de las montañas y sepultos en depósitos subácueos hayan ido a parar a tales lugares, bien conducidos por los icebergs, bien por los hielos de la costa. La conexión entre el transporte de los cantos erráticos y la presencia de hielo en alguna forma, se patentiza de un modo sorprendente por su misma distribución geográfica sobre el globo. En Sudamérica no se los halla a más de 48° de latitud, medidos desde el Polo Sur; en Norteamérica parece que el límite de su transporte se extiende hasta los 53° 30' del Polo Norte; pero en Europa, sólo dentro de los 40° de latitud, medidos desde el mismo punto. Por otra parte, nunca se los ha visto en las regiones intertropicales de América, Asia y Africa, ni en el cabo de Buena Esperanza, ni en Australia [2].

Sobre el clima y producciones de las islas antár-


  1. Geological Transactions, vol. VI, pág. 415.
  2. He dado detalles (los primeros que se han publicado a mi juicio) sobre este asunto en la primera edición y en el Apéndice de la misma. Allí he demostrado que las excepciones aparentes a