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cap.
darwin: viaje del «beagle»

samente habitada, que durante el día entero apenas encontramos una sola persona. Las Minas es un lugar mucho más pequeño que el mismo Maldonado. Está situado en una pequeña llanura y rodeado por bajas montañas rocosas. La forma tiene la acostumbrada simetría, y con su iglesia revocada de blanco, situada en el centro, adquiere linda apariencia. Las casas de las afueras se alzaban en la llanura, como objetos aislados, sin el aditamento de jardines ni patios o corrales. Es lo que ordinariamente ocurre en el país, y a consecuencia de ello todas las casas tienen un aspecto poco atrayente. Por la noche hicimos alto en una pulpería, o tienda de bebidas. Durante la noche vinieron numerosos gauchos a beber licores y a fumar puros; su continente llama sobremanera la atención; por lo general son altos y bien formados, pero llevan en el semblante cierta expresión de orgullo y sensualidad. Usan con frecuencia bigote y cabellera negra rizada, que les cae por la espalda. Con sus trajes de brillantes colores, grandes espuelas, que suenan en los talones, y cuchillos sujetos a la cintura, como dagas (y usados a menudo), parecen una raza de hombres muy diferente de lo que podría esperarse de su nombre de gauchos, o simples campesinos. Excesivamente corteses, nunca beben una copa sin invitaros a qué los acompañéis; pero mientras os hacen una inclinación demasiado obsequiosa, parecen dispuestos a degollaros si la ocasión se presenta.

Al tercer día seguimos una dirección irregular, mientras me ocupaba en examinar algunos yacimientos de mármol. En las praderas, de fino césped, vi muchos avestruces (Struthio rhea). Había bandadas de 20 y hasta de 30 individuos. El conjunto que presentaban era magnífico, sobre todo cuando se colocaron en una pequeña altura, proyectándose sobre el azul del cielo. Nunca tropecé con avestruces tan mansos en ninguna otra parte del país; era fácil galopar