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cap.
darwin: viaje del «beagle»

monumentos; pero ¡cuán poco significan las construcciones más colosales del hombre en comparación de estas montañas de piedra acumuladas por la acción de tiernos y diminutos animales! Esta maravilla no impresiona en un principio los ojos del cuerpo; pero al reflexionar hiere vivamente los de la razón.


Haré ahora un breve estudio de las tres grandes divisiones de arrecifes de coral, a saber: atolls, arrecifes-barrera y arrecifes franjeantes, y expondré mis puntos de vista acerca de su formación [1]. Casi todos los viajeros que han cruzado el Pacífico manifiestan en sus relatos de viaje el asombro sin límites que les produjeron las islas-lagunas o atolls, como en adelante las llamaré, usando su denominación india [2], y han intentado dar alguna explicación. Ya en fecha tan lejana como la de 1605, Pyrard de Laval exclamaba, con razón: «C'est une merueille de voir chacun de ces atollons, enuironné d'un grand banc de pierre tout autour, n'y ayant point d'artifice humain» [3].

El siguiente dibujo de la isla de Pentecostés, en el Pacífico, tomado del admirable Viaje del capitán Beechey, no da mas que una débil idea del singular aspecto que presenta un atoll; es uno de los de más pequeño tamaño, y tiene sus angostas islitas unidas unas a otras en forma de anillo; la inmensidad del océano, la furia de los rompientes y su contraste con la zona


  1. La Memoria escrita sobre el asunto se leyó por primera vez ante la Sociedad Geológica de Londres en mayo de 1837, y con posterioridad a esa fecha he desenvuelto mis ideas en un volumen aparte sobre la Estructura y distribución de los arrecifes de coral. (Véase «Nota biográfica» acerca de Darwin en el tomo I.)
  2. La palabra atoll, aceptada ya por todos los fisiógrafos, deriva de la voz maldiva atolu, por ser atolls típicos los del archipiélago de las Islas Maldivas.—Nota de la edic. española.
  3. Es una maravilla ver cada uno de esos atolls rodeado de un gran banco de piedra, sin artificio humano alguno.