Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo II.djvu/36

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
18
cap.
darwin: viaje del «beagle»

en invierno. La primera circunstancia, desde luego la hubiera supuesto, a causa de la menor mezcla de agua fría durante la estación seca; pero la segunda me parece sobremanera extraña y contradictoria. Ese crecimiento periódico durante el verano, en que nunca llueve, sólo puede explicarse, a mi juicio, por la fusión de la nieve en las montañas; pero de éstas, las que en la mencionada estación están nevadas distan tres o cuatro leguas de las fuentes. No tengo motivos para dudar de la veracidad de mi informador, que, por haber vivido en este sitio durante varios años, estará familiarizado con esta circunstancia—que de ser cierta es realmente muy curiosa—, porque supone que el agua de nieve se filtra a través de estratos porosos y desciende a las regiones de elevada temperatura, para volver a subir a la superficie por la línea de las rocas dislocadas e inyectadas de Cauquenes, y la regularidad del fenómeno parecería indicar que en este distrito las rocas calentadas se presentan a no muy gran profundidad.

Un día cabalgué valle arriba hasta el último sitio habitado. Algo más arriba, el Cachapual se divide en dos profundísimos barrancos, que penetran directamente en la gran sierra. Trepé a un pico que probablemente tiene unos 2.000 metros de altura. El terreno aquí, como en los demás puntos, ofrece vivísimo interés. Por uno de esos barrancos fué por donde Pincheira entró en Chile y devastó el país vecino. El lector recordará que es el mismo cacique cuyo ataque a una estancia del río Negro he descrito. Era un renegado, mestizo español, que logró reunir una tropa numerosa de indios y se estableció junto a una corriente de las Pampas, en un sitio que no pudieron descubrir las fuerzas enviadas en su persecución. Desde ese escondrijo solía hacer salidas y cruzar la Cordillera por pasos hasta ahora intransitados, saqueando las alquerías y llevándose el ganado a su secreto lugar de refu-