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el orígen del hombre.

gadas cúbicas en los Europeos; 87,5 en los Americanos; 87,1 en los Asiáticos; y sólo de 81,9 en los indígenas de Oceanía. Broca ha averiguado que los cráneos de los cementerios de París del presente siglo eran de mayor tamaño que los de las sepulturas del siglo xii, en la relacion de 1,484 á 1,426; y Prichard dice estar convencido de que los actuales habitantes de Inglaterra tienen la capacidad del cráneo más espaciosa que los antiguos. Es preciso admitir, empero, que algunos cráneos muy antiguos, como el de Neanderthal, son muy grandes y desarrollados. En cuanto á los animales inferiores, comparando M. E. Lartet los cráneos de mamíferos de la época terciaria, con los de los mamíferos actuales, pertenecientes á los mismos grupos, ha llegado á la notable conclusion de que en las formas modernas el cerebro es generalmente mayor, y sus circunvoluciones más complejas. He demostrado, en otra obra, que el cerebro del conejo doméstico ha disminuido de tamaño comparado con el del conejo silvestre ó de la liebre; lo cual puede atribuirse á que, viviendo los conejos en cautividad durante numerosas generaciones, han ejercitado muy poco su inteligencia, instintos, sentidos y movimientos voluntarios.

El peso y el volúmen crecientes del cerebro y del cráneo en el hombre, han debido influir en el desarrollo de la columna vertebral que los soporta, sobre lodo mientras la cabeza tendia á erguirse. En este cambio de posicion, la posicion interna del cerebro habrá influido tambien en la forma del cráneo, la cual, como lo prueban muchos hechos, se resiente fácilmente á causa de semejantes acciones. Los etnologistas admiten que hasta la clase de cuna en que descansa el niño puede dar lugar á que dicha forma se modifique. Espasmos musculares habituales, y una cicatriz que habia resultado de una fuerte