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el orígen del hombre.

cula que este caso se observa en cerca del 1 por 100 de los esqueletos actuales.

Hay otra perforacion del húmero, que se puede llamar la inter-condiloidea, y se observa en distintos géneros de antropoideos y otros monos, presentándose algunas veces en el hombre. Lo notable es que este conducto parece haber existido mucho más á menudo en los tiempos pasados que en los recientes.

En muchos casos las razas antiguas presentan, en ciertas conformaciones, mayores semejanzas con las de los animales más inferiores, que las razas modernas, lo cual no deja de ser interesante. Una de las causas más principales de ello puede consistir en que las razas antiguas, en la larga línea de la descendencia, se encuentran algo más próximas que las modernas de sus antecesores primordiales, ménos distintos de los animales por su conformacion.

Aunque el coxis del hombre no funciona en modo alguno como cola, representa sin embargo claramente este apéndice de los demás animales vertebrados. En el primer período embrionario es libre, y como hemos visto, sobresale de las extremidades posteriores. En ciertos casos raros y anómalos, segun I. Geoffroy Saint-Hilaire y otros, sábese que ha llegado á formar un pequeño rudimento externo de cola. El hueso coxis es corto, no constando ordinariamente más que de cuatro vértebras que aparecen en estado rudimentario, ya que, exceptuando la de la base, únicamente presentan la parte central sola. No poseen sino algunos pequeños músculos, uno de los cuales, segun me ha indicado el profesor Tumer, ha sido descrito por Theile, viendo en él una reproduccion rudimentaria del extensor de la cola, tan marcadamente desarrollado en muchos mamíferos.