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el orígen del hombre.

susceptible de un perfeccionamiento progresivo. Por lo que atañe al animal, y en primer lugar al individuo, todos los que tienen experiencia en la caza con lazo ó trampa, saben que los animales jóvenes caen en ellos más fácilmente que los viejos, y aun con menos cuidado se les puede acercar el cazador. Respecto á los animales de más edad, es tan imposible coger muchos en un mismo sitio y con una misma trampa, como exterminarlos con un mismo veneno; y, con todo, es indudable que no todos ellos habrán probado este último, ó caido en aquel lazo. El ejemplo de sus semejantes cautivos ó envenenados les enseña seguramente á ser cautos.

Si pasamos á considerar en vez del individuo aislado las generaciones sucesivas, ó la raza, no creemos dudoso que las aves y otros animales adquieran y pierdan, á las veces y gradualmente, la prudencia ante el hombre y demás enemigos; y esta prevision que, de seguro, es en gran parte un hábito ó instinto transmitido por herencia, es tambien un resultado parcial de la experiencia del individuo. Un buen observador, Leroy, ha probado que allí donde se persigue mucho al zorro, los cachorros son incontestablemente más recelosos que los de las regiones en que no se dedican tanto á su caza.

Nuestros perros domésticos descienden de los lobos y chacales, y aunque no les aventajen en astucia y tengan tal vez menos prudencia y recelo, han progresado en ciertas cualidades morales, tales como el cariño, la confianza, y, probablemente, la inteligencia general. La rata comun ha derrotado á muchas especies afines á ella en algunas comarcas de la América del Norte, en Nueva-Zelanda y recientemente en Formosa. M. Swinhoe, describiendo estos últimos casos, atribuye la victoria de la rata comun sobre la enorme, Mus caninga, á su sagacidad