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carlos r. darwin.

á sus enemigos, han de ser fieles uno á otro de algun modo; los que siguen á un jefe deben tambien ser obedientes en cierto grado. Cuando los babuinos van á saquear un jardin en Abisinia, siguen silenciosos á su jefe. Si algun mono jóven é imprudente hace ruido, le dan sus compañeros más próximos una manotada para enseñarle á callar y obedecer; pero tan pronto como están seguros de que no hay peligro alguno, manifiestan ruidosamente su alegria.

Con respecto al impulso que mueve á ciertos animales á asociarse entre sí y á auxiliarse de diversos modos, podemos inferir que en la mayoría de los casos obedece á los mismos sentimientos de satisfaccion ó de placer que experimentan cuando realizan otras acciones instintivas. ¡Cuál no debe ser la energía de satisfaccion necesaria para que el ave, tan llena de actividad, pase dias enteros sin moverse del nido empollando los huevos! Las aves emigrantes quedan afligidas cuando se les impide emprender su viaje anual, y en cambio sin duda sienten gran alegría cuando lo realizan.

La impresion del placer de la sociedad es probablemente una extension de los afectos de familia, que se puede atribuir principalmente á la seleccion natural, y en parte al hábito. Entre los animales para quienes la vida social era ventajosa, los individuos que encontraban mayor placer en estar juntos, podian escapar mejor de diversos peligros; mientras que aquellos que descuidaban más á sus camaradas, y vivian solitarios, debian perecer en mayor número. Es inútil tratar de investigar el orígen de las afecciones paternales y filiales que forman en apariencia la base de las afecciones sociales; pero podemos admitir que han sido adquiridas de una manera importante por seleccion natural.