Página:Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala Tomos I - II.pdf/196

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
—188—

leccion espiritual; y por la noche rezaban la tercera parte y hacian oracion mental. Por los años de 1686, ó poco despues, se estableció el que rezáran el oficio menor. A principios del siglo 18º, habiéndose edificado la casa en forma de Convento, con todas sus oficinas, comenzaron á comer en refectorio. Era tal la religiosidad y virtud con que vivían las beatas de Santa Rosa, á fines del siglo 17º, que merecieron hiciera de ellas los mayores elogios el V. S. de Dios Fr. Antonio Margil, quien solía decir: las Rosas, las Rosas verdaderamente sirven á Dios, y no tiene Guatemala recogimiento como él. Críanse en esta casa algunas niñas de la primera nobleza en esta Ciudad y se les enseñan los oficios propios de su sexo, la doctrina cristiana y todo género de buena crianza. Por los años de 1766, á peticion de las mismas beatas, se les puso clausura, conforme á la constitucion de San Pio V. Y el de 1771, el Provincial de Santo Domingo, bajo cuya direccion habían estado desde su fundacion, las entregó al Ordinario. En el día tiene este beaterio algunas rentas, muy decente Iglesia y Convento capaz, para beatas y algunas educandas. Hay tambien en él escuela, donde aprenden á leer, coser y bordar muchas niñas de las primeras familias de Guatemala. En esta Casa murió, en grande opinion de santidad, por los años de 1691, la Hermana Catarina de Jesus; de cuya invicta paciencia y admirables virtudes, se dá alguna noticia en la vida de Doña Ana Guerra, madre de tan santa hija.

El tercer beaterio, es el de Betlem. Habiendo el V. Pedro de San José prohibido rigorosamente, el que se admitiesen en su hospital mugeres, por evitar los pecados que de estas mezclas se siguen, discurria solicito Fr. Rodrigo de la Cruz, (que con el empleo, habia heredado la caridad del santo Fundador,) como, sin quebrantar tan acertada determinacion, podrían estenderse las asistencias de los Betlemítas á las pobres mugeres y por lo común mas desvalidas y necesitadas. Cuando asi vacilaba este caritativo Varon, pensando el modo de socorrer á las pobres convalescientes del sexo femenino, el Eterno le allanó el camino y llevó de la mano á la eje-