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Rip Van winkle

nadie. Mas como quiera que su memona haya sido apreciada por los críticos, continúa amada por mucha gente cuya opinión es digna de tenerse en cuenta, como ciertos bizcocheros de oficio que han llegado hasta el punto de imprimir su retrato en los pasteles de Año Nuevo,[1] dándole así ocasión de inmortalizarse casi tan apreciable como la de verse estampado en una medalla de Wáterloo o en un penique de la reina Ana.[2]

RIP VAN WINKLE

Todo aquel que haya remontado el Hudson recordará las montañas Káatskill. Son una desmembración de la gran familia de los montes Appalachian y se divisan al este del río elevándose con noble majestad y dominando toda la región circunvecina. Todos los cambios de tiempo o de estación, cada una de las horas del día, se manifiestan por medio de alguna variación en las mágicas sombras y aspecto de aquellas montañas, consideradas como el más perfecto barómetro por todas las buenas mujeres de la comarca. Cuando el tiempo está hermoso y sereno, las montañas aparecen revestidas de pùrpura y azul, destacando sus líneas atrevidas sobre el claro cielo de la tarde; pero algunas veces, aun cuando el horizonte se


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  1. Pastel oblongo de semillas aromáticas que se hace todavía en Nueva York para el Año Nuevo, y es de origen holandés.
  2. Existía una tradición popular que aseguraba que sólo se habían acuñado tres peniques en el reinado de la reina Ana; que dos de ellos se conservaban bajo la custodia pública; y que nadie sabía donde se hallaba el tercero, pero que la persona bastante feliz para encontrarlo podría obtener por él un precio enorme. Diremos de paso que hubo ocho monedas de penique en el reinado de la reina Ana y que los numismátícos no consideran de gran valor estos ejemplares.