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Cuentos Clásicos del Norte

permitióse a Nolan que se reuniera a la compañía cierta tarde en que un grupo fumaba y leía en voz alta en el puente. Ahora no se hace esto a menudo, pero cuando yo era joven matábamos así el tiempo con mucha frecuencia. Bien; sucedió que llegó el turno a Nolan de leer para los demás; y leía muy bien, por lo que me sé. Ninguno de los presentes conocía una palabra del poema; solamente que trataba de magia y caballería, y que pasaba hacía diez mil años. El pobre Nolan leyó de seguido el canto quinto, detúvose un minuto, bebió un trago, y comenzó de nuevo, sin la menor idea de lo que venía a continuación:

Allí vive un hombre tan desgraciado, que nunca a sí mismo pudo decir,

Parece imposible que ninguno de nosotros hubiera oído antes aquel poema; pero así era, y el pobre Nolan prosiguió, inconsciente o mecánicamente:

¡Ésta es mi patria, mi país natal!

Entonces todos advirtieron que algo doloroso se acercaba; mas Nolan, esperando pasar pronto, supongo, empalideció un poco, pero siguió adelante:

"¿Cuyo corazón jamás ardió dentro del pecho,
tras largos años en ajenas tierras,
al enderezar sus pasos al hogar? . . .
Si allí vive ese hombre, id, miradle bien. . .",