Página:Cuentos de hadas.djvu/127

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nacion, á causa de un ejército que estaba á doscientas leguas de distancia, y del cual se temia que hubiese sido derrotado. Dicen que Caga-chitas se presentó al rey, ofreciéndole traerle ántes que espirase el dia noticias seguras del ejército, que el rey le prometió una respetable suma de dinero, si cumplía su promesa, y que á la tarde ya tuvo su Real Majestad las noticias que deseaba. Añaden por último que con el crédito y renombre que alcanzó Caga-chitas en esta primera correría, se hizo de oro, porque además de recompensarle el rey muy garbosamente por llevar sus órdenes al ejército, muchas damas le daban cuanto pedia por traerles noticias de sus galanes, y que segun parece no fué por este caño por donde chorreó ménos dinero. Algunas damas le entregaban tambien cartas para sus maridos; pero le remuneraban tan miserablemente, y era tan poco lo que esta renta le producia, que jamás quiso asentar en los libros semejante bicoca, ni la estimaba en un ardite.

Despues de haberse dedicado algun tiempo á este oficio de correvedile y de haber juntado muy buenos reales, dicen que es cuando regresó á la casa paterna, y que no seria posible pintar la alegría con que fué recibido. Que procuró por el bienestar de todos los de la familia; que compró oficios de nueva planta para su padre y para sus hermanos, dejándolos á todos muy bien acomodados; y que en cuanto á él, ya se presume que no habia de quedarse en la calle.