Página:Cuentos de hadas.djvu/137

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—¡Cómo, señor marqués! exclamó el rey, ¿tambien es vuestro este castillo? Hermosos son por vida mia este patio y las fábricas que lo rodean: pasemos adelante, si no lo tomais á mal.

El marqués ofreció la mano a la princesa para subir la escalera, y precedidos del rey, entraron todos en el salon, donde estaba preparada una espléndida comida para los amigos del ogra, que debian venir á visitarle, pero que al saber que el rey estaba en el castillo no se atrevieron a entrar.

El rey, prendado de las buenas cualidades del marqués de Cuatrovientos, tanto como la misma princesa á quien el buen marqués habia entrado por el ojo derecho, viendo que de tan grandes bienes de fortuna era dueño, despues de haber apurado cinco ó seis copas de exquisitos vinos, le dijo:

—Marqués, en vuestra mano está el ser yerno mio.

El señor marqués, haciendo profundas reverencias, aceptó tan insigne honra, y el mismo dia se casó con la princesa. El gato no hay que decir que fué un gran personaje y que en su vida cazó más ratones, sino como simple aficionado.

MORALEJA.

 Riquezas heredadas
Son con justa razon muy estimadas;
 Mas nadie pone duda,
Que, como la virtud tambien le acuda,
 Ser ducha y avispado,
Es para un jóven el mejor legado.