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DE DIÓGENES LAERCIO.

Metrodidacto; éste a Teodoro, llamado Ateo y después Dios. Epitimedes Cireneo fue discípulo de Antípatro, y de Epiménides lo fue Parebates. De Parebates lo fueron Hegesias, apodado Pisitanato, y Anníceres el que rescató a Platón[1].

 17. Los que siguen los dogmas de Aristipo, apellidados cireneos, tienen las opiniones siguientes: Establecen dos pasiones[2], el dolor y el deleite, llamando al deleite «movimiento suave» y al dolor «movimiento áspero». «Que no hay diferencia entre un deleite y otro, ni es una cosa más deleitable que otra. Que todos los animales apetecen el deleite y huyen del dolor». Panecio en el libro De las sectas dice que por deleite entienden el corporal, al cual hacen último fin del hombre, mas no el que consiste en la constitución[3] del cuerpo mismo y carencia del dolor, y como que nos remueve de

  1. El Anniceris que rescató a Platón, como se dice en su vida, parece no pudo ser este discípulo de Parebates; pues siendo Parebates discípulo de Epiménides, Epiménides discípulo de Antípatro, y éste discípulo de Aristipo, condiscípulo de Platón, debió sin duda de pasar mucho tiempo hasta los discípulos de Parebates. Reinesio pone por lo menos ochenta años. Así, o Laercio confundió el Anniceris, fundador de la secta anniceriana, con otro Anniceris más antiguo, redentor de Platón, o los libros metieron en el texto alguna nota marginal puesta por algún semidocto.
  2. Δύο πάθη.
  3. ού τήν χαταστηματιχήν ήδονήν: otros traducen, no el deleite permanente. Creo que el adjetivo χαταστηματιχήν quiere algo más.