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LIBRO IV.

rey tenía trato sino con éste[1]. Habiendo muchos que adulaban[2] a Antígono y concurrían a su casa, Arcesilao se abstenía, no queriendo ni aun que tuviese noticia de él. Era grande amigo de Hierocles, gobernador de Muniquia y del Pireo, y en los días de fiesta nunca dejaba de bajar a verlo. Habiéndole éste querido persuadir por muchos caminos a que fuese a saludar a Antígono, no obedeció, sino que fue hasta la puerta de palacio, y de ahí se volvió atrás. Después de la batalla naval de Antígono, habiendo ido muchos a consolarlo, y muchos escrítole cartas consolatorias, Arcesilao guardó silencio; pero también habiendo ido embajador por la patria a Antígono Demetriade, nada consiguió.

 7. Siempre habitó en la Academia, huyendo de los negocios públicos. Algunas veces se detenía en Atenas por causa de algunas dudas que le proponían, y emprendía a explicar, y entonces se quedaba en el Pireo en casa de Hierocles[3]. Por

  1. προσεώνει.
  2. θεραοευόντων.
  3. Si es cierto, como quieren Meursio, Menagio y otros, que la Academia sólo distaba de Atenas seis estadios, que es menos de un cuarto de legua nuestra, no acabo de entender la causa de quedarse Arcesilao en El Pireo, que distaba de la ciudad 40 estadios, como el mismo Laercio dice en la vida de Antístenes. Y aunque el verbo έχρόνιςεν puede interpretarse no sólo de tiempo corto, sino también de largo, sin embargo, como la causa de tales detenciones eran los argumentos y cuestiones que le proponían unos y otros, no dudo que esto sucedía en la ciudad, v.gr.: en los gimnasios, liceos, pórticos y demás parajes adonde concurrían los filósofos. Si de esta reflexión puede deducirse algo acerca de la distancia que había de Atenas a la Academia, acaso no se engañaron San Jerónimo ni Porfirio con decir que la Academia estaba distante de Atenas. Los lugares de Cicerón y Livio que suelen citarse pueden admitir diversos sentidos. Plutarco, Suidas, Pausanias, el mismo Laercio en la vida de Platón, y otros, que la llaman lugar suburbano, lugar cercano a Atenas, también puede interpretarse de modo que no repugne a lo que dice el Santo; pues también el puerto Pireo era lugar suburbano, y aun unido a la ciudad por medio de muros, templos, sepulcros, palacios, casas, etc., y sin embargo distaba más de una legua. El texto laerciano es: Τό πάν δή διέτρι βεν έν τή΄ Α΄χαδημία , τόν πολιτισμόν έχτοπίξων Καί ποτε χαί δή χαί Α΄θήνησιν εν τή Πειραιεϊ πρός τάς θέσεις λέγων εχρόνισεν, οίχείως έχων πρός Ι΄εροχλία.