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LIBRO I.
¿A Febo preguntáis, prole milesia, etc.

 como ya dijimos. Pero de esto ya basta.

 10. Hermipo en las Vidas atribuye a Tales lo que otros refieren de Sócrates. «Decía, escribe Hermipo, que por tres cosas daba gracias a la fortuna: la primera, por haber nacido hombre y no bestia; segunda, varón y no mujer; tercera, griego y no bárbaro.» Refiérese que, habiéndole una vieja sacado de casa para que observase las estrellas, cayó en un hoyo, y como se quejase de la caída, le dijo la vieja: «¡Oh Tales, tú presumes ver lo que está en el cielo cuando no ves lo que tienes a los pies!» Ya apuntó Timón que fue muy aplicado a la astronomía y le nombra en sus Sátiras[1], diciendo:

Así como el gran Tales,
astrónomo fue y sabio entre los siete.

 No escribió más, según dice Lobón Argivo, que unos doscientos versos[2], y a su retrato se pusieron éstos:

Tales es el presente a quien Mileto
en su seno nutrió; y hoy le dedica,
como el mayor astrónomo, su imagen.

Entre los versos adomenos[3], éstos son de Tales:

  1. Έντοϊς Σίλλοις, in Sillis. Eran versos satíricos; por cuya razón traduzco Sátiras.
  2. Se entienden versículos o renglones de la obra.
  3. Λδομένων. Eran versos muy largos, semejantes a la prosa como muchos de Plauto, con los cuales escribían los antiguos filósofos algunas sentencias útiles y deleitables.