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DE DIÓGENES LAERCIO.
por los ligeros ejes[1], en que un tiempo
sus soberanas leyes dejó escritas.

 Por suya se tiene la sentencia: Nihil nimis[2]. Dioscórides refiere en sus Comentarios que llorando Solón por habérsele muerto un hijo (de cuyo nombre no consta), como le dijese uno que de nada le aprovechaba el llanto, respondió: «Por eso mismo lloro, porque de nada me aprovecha»[3]. Sus epístolas son éstas:

Solón a Periandro.

 15. «Dícesme que muchos ponen asechanzas contra ti. Aunque quieras exterminarlos, no te precaverás: te las pondrán los que menos sospeches: uno porque te tema, otro conociéndote digno de muerte, por ver no hay cosa que no temas. Aun hará obsequio al pueblo el menos sospechoso que te quite la vida. Para quitar la causa, sería lo mejor dejar el imperio; pero si quieres absolutamente perseverar en él, te será preciso tener fuerzas

  1. Parece usa aquí Laercio de tal equívoco άξονες para significar tanto el eje de una carroza, como las tablas en que Solón escribió sus leyes, usando esta figura de traslación con decir: «que dichos ejes lo condujeron a la inmortalidad como en carro de triunfo».
  2. He dejado en latín la sentencia μηδέν άγαν, por no haber podido hallar en español palabras tan breves que la expresasen con energía. Quien no quede satisfecho, podrá leer; «No haya exceso en nada». o cosa semejante.
  3. Parece quiso significar que la causa de su llanto era no haber ningún remedio para la muerte; pues si lo hubiera, no llorara.