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LIBRO I.
con gran verbosidad mucha ignorancia.
Si tienes ocasión, hacer procura
alguna cosa ilustre y admirable.
Nunca seas ingrato, nunca vano.

 3. Decía que «es conveniente casar las hijas jóvenes en edad, pero maduras en la prudencia»; enseñando por ello que deben las jóvenes ser instruidas. Que «conviene favorecer al amigo para que lo sea más, y al enemigo para hacerlo amigo. Guardarse de la calumnia de los amigos y de las asechanzas de los enemigos». También que «cuando uno salga de casa, piense primero qué es lo que ha de hacer; y cuando vuelva, qué es lo que ha hecho». Encargaba mucho el ejercicio corporal. Que «antes procuremos el escuchar que el ser escuchados[1]. Que amemos más el estudio que la ignorancia. Que la lengua no sea malediciente. Que seamos familiares de la virtud, y extraños del vicio. Huir la injusticia, aconsejar a la patria lo mejor, refrenar los apetitos, no hacer cosa alguna por fuerza, instruir los hijos, deshacer las enemistades. A la mujer ni halagarla ni reñirla delante de otros, porque lo primero indica demencia, y lo segundo furor. Que no se ha de reñir al doméstico cuando está embriagado, pues esto parece cosa de embriagados.». Decía: «Cásate con mujer tu igual, porque si la eliges más noble que tú, los suyos te mandarán. No rías del que es perseguido con burlas y contumelias, porque se te hará enemigo. En tus prosperidades no te

  1. Esto es, antes aprender que enseñar.