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DE DIÓGENES LAERCIO.

madre Cratea, solían en oculto unirse lascivamente, deleitándose con ella; pero habiéndose divulgado este comercio, fue tanto su disgusto, que se hizo insoportable a todos. Éforo dice que ofreció a Júpiter una estatua de oro si vencía con su cuádriga en los Juegos Olímpicos; que habiendo vencido y careciendo del oro, como viese en cierta festividad adornadas las mujeres, las quitó las joyas, y con ello cumplió su promesa. Algunos dicen que queriendo se ignorase su sepulcro, maquinó lo siguiente: mandó a dos jóvenes, mostrándoles un camino, que viniesen de noche, le quitaran la vida y enterrasen donde lo encontrasen; detrás de éstos envió a otros cuatro que matasen a los dos y los enterrasen, y finalmente, contra éstos envió muchos. De esta forma murió a manos de los primeros. No obstante, los corintios sobre un cenotafio[1] le pusieron el epitafio siguiente:

Conserva al rico y sabio Periandro
Corinto patria suya,
en este sitio y seno, al mar vecino.

 Otro le hice yo que dice:

No debes condolerte si no logras
aquello que deseas. Cada uno
con lo que dan los dioses se contente;
pues aquí yace el sabio Periandro,
que no pudo lograr lo que quería.
  1. Un sepulcro honorario, o sea vacío, χενοτάψιον.