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DE DIÓGENES LAERCIO.

el cual respondió que «los huéspedes son los que están en su patria»[1]. Con esto entró Anacarsis, diciendo que él estaba entonces en su patria, y por tanto le pertenecía hacer huéspedes a otros. Admirado Solón de la prontitud, lo recibió y lo hizo su grande amigo.

 2. Pasado algún tiempo volvió a Scitia. Parece quería reformar las leyes patrias y establecer las griegas, por lo cual lo mató su hermano, ya mencionado, andando de caza con una flecha. Murió diciendo que «por su elegancia en el decir había vuelto salvo de Grecia, y que moría en su patria por envidia». Algunos dicen que murió mientras hacía sacrificios al uso griego. Mi epigrama a él es el siguiente:

Vuelto a Scitia Anacarsis,
quiso enmendar errores de su patria,
procurando viviese al uso griego:
Mas no bien pronunciada su sentencia,
cuando un volante dardo en un momento
lo trasladó a los dioses inmortales.


  1. Huéspedes en propiedad se llaman los que hospedan en sus casas a los forasteros; pero la costumbre ha hecho llamar también huéspedes a los hospedados. Las palabras siguientes de Anacarsis suelen interpretarse variamente, queriendo unos significarse por ellas que hallándose en casa de Solón su amigo y sabio, se consideraba en su casa propia, y que con esta satisfacción echó aquella que él tuvo por gracia. Otros pretenden que la respuesta fue decir a Solón que, pues estaba en su casa, a él tocaba hospedar a Anacarsis forastero: y éstos ponen άντόν en vez de άντός que leemos comúnmente en el texto griego.