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MACBETH.

ESCENA XI.

Castillo de Macduff.

Lady MACDUFF, ROSS, el HIJO de MACDUFF, un MENSAJERO y ASESINOS.


LADY MACDUFF.

¿Por qué esa inesperada fuga?

ROSS.

Tranquilízate, señora.

LADY MACDUFF.

¡Qué locura hizo! El miedo nos hace traidores.

ROSS.

¿Quién sabe si fué miedo ó prudencia?

LADY MACDUFF.

¿Prudencia dejar su mujer, sus hijos y su hacienda, expuestos á la venganza de un tirano?... No creo en su cariño... El ave más pequeña y débil de todas resiste á la lechuza, cuando se trata de defender su prole... En Macduff ha habido temor sobrado y ningún amor. Su fuga es cobardía y locura.

ROSS.

Tranquilízate, prima mia. Tu marido es bueno y prudente, y sabe bien lo que hace. Pero vivimos en tan malos tiempos que á veces somos traidores hasta sin saberlo, y tememos y recelamos sin causa, como quien cruza un mar incierto y proceloso. Adios. Volveré pronto. Quizá se remedie todo y luzca de nuevo el sol de la esperanza. Adios, hermosa prima. Dios te bendiga.