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Página:El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha (1905, vol 1).djvu/114

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DON QUIJOTE DE LA MANCHA

sus escuderos fuesen viejos; y ya después de hartos de servir y de llevar malos días y peores noches, les daban algún título de conde, ó por lo mucho de marqués, de algún valle ó provincia de poco más ó menos; pero si tú vives y yo vivo, bien podría ser que antes de seis días ganase yo tal reino, que tuviese otros á él adherentes, que viniesen de molde para coronarte por rey de uno dellos. Y no lo tengas a mucho; que cosas y casos acontecen á los tales caballeros, por modos tan nunca vistos ni pensados, que con facilidad te podría dar aún más de lo que te prometo.

—Desa manera, respondió Sancho Panza, si yo fuese rey, por algún milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos Teresa, mi oíslo, vendría á ser reina, y mis hijos infantes.

—Pues ¿quién lo duda? respondió don Quijote.

—Yo lo dudo, replicó Sancho Panza, porque tengo para mí que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Teresa Cascajo. Sepa, señor, que no vale dos maravedís para reina; condesa le caerá mejor, y aun Dios y ayuda.

—Encomiéndalo tú á Dios, Sancho, respondió don Quijote; que él te dará lo que más te convenga; pero no apoques tu ánimo tanto, que te vengas á contentar con menos que con ser adelantado.

—No haré, señor mío, respondió Sancho, y más teniendo tan principal amo en vuestra merced, que me sabrá dar todo aquello que me esté bien y yo pueda llevar.