Página:El Tratado de la Pintura.djvu/115

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De Leonardo de Vinci — 65

campos, para que resalten bien sobre ellos los cuerpos opacos pintados, vestidos de sombras y luces, porque el cuidado ha de estar en que siempre insista la parte iluminada en campo oscuro, y la parte oscura en campo claro.


§ CXLII.

De algunos que pintan los objetos remotos muy oscuros en campo abierto.

Hay muchos que en un pais ó campiña abierta hacen las figuras tanto mas oscuras, cuanto mas se alejan de la vista; lo cual es al contrario, á menos que la cosa imitada no sea blanca de suyo, pues entonces se seguirá la regla que se propone en el siguiente §.


§ CXLIII.

Del color de las cosas apartadas de la vista.

Cuanto mas grueso es el aire, tanto mas fuertemente tiñe de su color á los objetos que se apartan de la vista. Esto supuesto, cuando un objeto se halla á dos millas de la vista, se advertirá mucho mas teñido del color del aire, que si estuviera á una. Responderáse á esto, que en un pais los árboles de una misma especie son mas oscuros los que están remotos, que los cercanos; pero esto es falso, como las plantas sean de una misma especie y tengan iguales espacios entre sí; y solo se verificará cuando los primeros árboles estén muy separados, de modo que por entre ellos se vea la claridad de los prados que los dividen, y los últimos sean muy espesos y juntos; como sucede á las orillas de un rio, que entonces no se ve entre ellos espacio claro, sino que están todos juntos haciéndose sombra unos á otros. Es evidente también que en las plantas la parte umbrosa es mucho mayor que la iluminada, y mirándose