Página:El Tratado de la Pintura.djvu/159

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De Leonardo de Vinci — 95

§ CCIX.

De la balanza de las figuras.

Si la figura planta sobre un pie solo, el hombro del lado que insiste debe estar mas bajo que el otro, y la hoyuela de la garganta debe venir á caer sobre el centro del pie en que estriba. Esto mismo se ha de verificar en todos los lados por donde se vea la figura, estando con los brazos no muy apartados del cuerpo, y sin peso alguno sobre la espalda ó en la mano, ni teniendo la pierna que no planta puesta muy atrás ó muy adelante. Lámina VII.


§ CCX.

De la gracia de los miembros.

Los miembros de un cuerpo deben acomodarse con gracia al propósito del efecto que se quiere haga la figura; pues queriendo que esta muestre bizarría, se deben representar los miembros gallardos y extendidos, sin decidir mucho los músculos, y aun aquella demostración que se haga de ellos debe ser muy suave, de modo que se conozca poco, con sombras claras; y se tendrá cuidado de que ningún miembro (especialmente los brazos) quede en línea recta con el que tiene junto á sí. Y si por la posición de la figura viene á quedar la cadera derecha mas alta que la izpierda, la articulación del hombro correspondiente caerá en línea perpendicular sobre la parte mas elevada de dicha cadera, quedando el hombro derecho mas bajo que el izquierdo, y la hoyuela de la garganta siempre perpendicular al medio de la articulación del pie que planta. La otra pierna que no sostiene, se hará con la rodilla algo mas baja que la derecha, y no separadas.

Las actitudes de la cabeza y brazos son infinitas, por