Página:El Tratado de la Pintura.djvu/321

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de Leon Bautista Alberti — 209

modo que se forma la pirámide visual y sus triángulos; he probado cuanto importa el que el intervalo, la posición del rayo céntrico, y la percepción de la luz se determinen con certeza: he dicho cómo se pueden ver de una mirada, no una superficie sola, sino muchas; y asi, supuesto que se ha tratado con alguna extensión de cada género de superficie, falta ahora averiguar de qué modo se representan á la vista muchas superficies á un mismo tiempo. Cada superficie se halla particularmente con su respectiva luz y colores, y con su pirámide visual; y como los cuerpos están cubiertos de varias superficies, todas las cuantidades de cuerpos que vemos, y todas las superficies producen una sola pirámide que incluye tantas pirámides menores, cuantas son las superficies que comprenden los rayos visuales á un mismo tiempo. Siendo esto asi, dirá tal vez alguno ¿qué necesita el Pintor de tanta consideración? ¿Qué utilidad le puede traer esto para la Pintura? A lo cual respondo que todo esto le ayudará para ser Maestro excelente en su arte, siempre que llegue á conocer exactamente las diferencias de las superficies y sus proporciones; lo cual son pocos los que han llegado á saberlo. Pues si por casualidad se les pregunta qué efecto es el que buscan en el colorido que dan á tal superficie, á cualquiera otra cosa responderán con mas tino que á esta, quedándose sin poder dar la razón del trabajo que hacen. Por esto suplico á los Pintores estudiosos me escuchen; pues el aprender cosas que pueden ser de provecho nunca ha dañado á nadie por hábil que sea. Y sepan que cuando trazan con líneas una superficie, y van cubriendo de color el dibujo que han hecho, el efecto que buscan es que en una sola superficie se representen otras muchas, no de otro modo que si la tal superficie fuese de vidrio ó de otra cosa trasparente, para