Página:El Tratado de la Pintura.djvu/346

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230 — Tratado de la Pintura

paralelas del espacio ó pavimento, del punto céntrico, y de la línea céntrica. Dibujado el pavimento con las dichas paralelas, se han de levantar las paredes, y todo lo demás que llamamos superficies rectas y verticales, en cuya operación apuntaré brevemente el método que yo sigo.

Empiezo primeramente por los fundamentos, y dibujo en el pavimento la extensión y grueso de las paredes, en lo cual solo he tomado lección de la naturaleza, pues de una mirada nunca se pueden ver mas que dos superficies rectas á la vez de un cuerpo que conste de ángulos rectos. En el diseño del fundamento de las paredes solo tiro aquellos lados que se presentan á la vista, y principio por los mas lejanos, determinando después por las paralelas señaladas en el pavimento lo largo y lo ancho de las paredes. A cada paralela cuento una braza, y el medio de cada una de aquellas lo tomo en la común intersección que hacen sus diámetros. Con estas medidas señalo con exactitud la anchura y extensión de las paredes que se levantan desde el pavimento. Por ellas saco con facilidad la altura de las superficies, pues la medida que hay entre la línea céntrica y el sitio del pavimiento en donde empieza á elevarse el edificio, ha de servir de regla y escala para todo él. Y si se quiere que esta elevación sea cuatro veces mas que la altura de las figuras que se han de pintar dentro, estando la línea céntrica á la altura de ellas, esto es, á tres brazas, no hay sino señalar tres veces esta distancia hacia arriba desde la tal línea: con lo cual se podrá dibujar, mediante estas reglas, cualquiera superficie angular. Lámina VI. A B, pilastras ó paredes de diez brazas.

Ahora falta hablar del modo de dibujar las superficies circulares. Estas se originan de las angulares, y mi método es como se sigue. Hago un cuadrado, y dentro inscribo