Página:El Tratado de la Pintura.djvu/357

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de Leon Bautista Alberti — 241

tormento que demostraría aquel semblante por la pena que le afligia. Es célebre también la nave que se ve en Roma, pintada por Gioto Toscano, en la que pintó á los once discípulos de Jesucristo tan pasmados y atónitos por ver á su compañero caminar por las aguas, que cada uno de por sí manifestaba la admiración y asombro interior que tenia; pero con tales actitudes, que en todos se veia obraba diferentemente aquel afecto.

Pero es preciso abreviar todo este Tratado de los movimientos; porque entre ellos hay algunos que llaman los inteligentes pasiones, como la ira, el dolor, la alegría, el temor, el deseo, y otros asi. Hay también movimientos únicamente del cuerpo; porque este se mueve de muchos modos diferentes, como cuando crece, cuando enflaquece, ó cuando le asalta una enfermedad estando sano, ó cuando recobra la salud, ó finalmente cuando muda de lugar. Pero como nosotros los Pintores queremos expresar por medio de los movimientos de los miembros los afectos del ánimo; dejando á un lado las disputas, solo trataremos del movimiento, que digamos se ha hecho al mudar de sitio.

Todas las cosas para moverse de un puesto pueden hacer siete viages; pues se pueden mover hacia arriba, hacia abajo, á la derecha, á la izquierda, apartándose, acercándose, ó dando vueltas. Todos estos movimientos quisiera yo que se vieran en una pintura; y asi debe haber figuras que caminen al frente, otras que se retiren, otras que se dirijan hácia la derecha, y otras hácia la izquierda; unas estarán de frente, otras de espaldas, unas bajándose, y otras levantándose.

Pero como al dibujar todas estas cosas se quebrantan algunas veces las reglas y el orden que debe haber, me parece será oportuno referir aqui algunas particularidades acerca del movimiento de los miembros y de la posición