Página:El Tratado de la Pintura.djvu/73

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De Leonardo de Vinci — 33

que no el sutil y delgado; porque allí encuentran los rayos mas resistencia. Y si termina á la vista el Cielo con la tierra llana, el fin de aquel se ve por la parte mas grosera y blanca del aire, la cual alterará la verdad de los colores que se miren por él, y parecerá el Cielo alli mas iluminado que sobre nuestras cabezas; porque aqui pasa la línea visual por menos cantidad de aire grueso y menos lleno de vapores groseros.


§ LXX.

Modo de hacer que las figuras resalten mucho.

Las figuras parecerán mucho mas relevadas y resaltadas de su respectivo campo, siempre que este tenga un determinado claro oscuro, con la mayor variedad que se pueda hacia los contornos de la figura, como se demostrará en su lugar; observando siempre la degradación de luz en el claro, y la de las sombras en el oscuro [1].

  1. Véanse los §§ 137, 141, 154.


§ LXXI.

De la representación del tamaño de las cosas que se pinten.

Al representar el tamaño que naturalmente tienen los objetos antepuestos á la vista, se deben ejecutar las primeras figuras (siendo pequeñas) tan concluidas como en la miniatura, y como las grandes de la pintura al óleo; pero aquellas se deben mirar siempre de cerca, y estas de lejos; y asi su ejecución debe corresponder á la vista con tamaño igual; porque se presentan con igual magnitud de ángulo, como se ve en la siguiente demostración. Sea el objeto B C, y el ojo A: sea D E un cristal, por el cual se vean las especies de B C. Digo, pues, que estando la vista firme en A, el tamaño de la pintura que se haga por la imitación de