Página:En defensa pròpia (1895).djvu/51

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julio, entre una y dos de la tarde, pasaron á visitarme cuatro enviados del tribunal eclesiástico de Vich, notificándome de palabra y por escrito que había sido suspendido de licencias in divinis. Tomé el documento, y, arrodillado ante una imagen de la Virgen Santísima, púselo á sus plantas, donde está todavía, rogándola que me cobijara siempre bajo su manto azul, como hasta ahora.

 Cinquanta anys há qu'us seguexo,
 sempre m'heu tret a camí:
 siau ma Estrella del vespre.
 oh ma Estrella del matí!

Aquel mismo día recibí una prueba de que mi oración habia sido escuchada y atendida, y sigo llevando la cruz con resignación y santa alegría. Sea todo por amor de Dios.

Hé aquí brevemente expuesta la relación prometida. No lo he dicho todo: me han sucedido muchisimas cosas, y algunas fechorías tan repugnantes que no me atrevo á decirlas y menos á escribirlas. Basta con lo dicho para que formen juicio los que quieran ver claro. Réstame tan sólo dar las gracias á los directores de La Publicidad, Diario del Comercio, La Opinión y demás periódicos que con tanta valentia como desinterés hanse encargado de mi defensa, haciendo llegar su voz al público de Barcelona, sediento, como en otros tiempos, de caridad y de justicia.

Antes de la última carta véase como contestó el padre Verdaguer al periódico La Unión Católica:

J.M.J.

Contestando al artículo anónimo que me dedica La Unión Católica é insertan El Noticiero y La Vanguardia, solamente diré: que agradezco á los señores Obispo de Vich y Marqués de Comillas los esfuerzos paternales, dulces y prudentes que están haciendo auxiliados por la familia de Verdaguer (conste que no