Página:Ensayo sobre el Hombre - Alexander Pope - 1823.djvu/37

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Vá desde el mudo pez, á las canoras
Aves de abril en la florida selva!
¡Qué finura en el tacto de la araña
Sobre las redes que afanosa teje!
En cada hilo vivir, sentir parece!
¡Con qué discernimiento va la abeja
Libando aun de las plantas venenosas
Un licor saludable y delicioio!

 Y en el órden de instinto, si la mente
Fijas, ¡qué variedad desde el inmundo
Vil cerdo que en el fango se revuelca,
Al casi racional noble elefante!
¡Y cuan débil barrera se interpone
Entre ese instinto, y la razon humana!
¡Prócsimos siempre, y siempre separados!...
¿Quién conocer podrá la estrecha alianza
Entre la sensacion y el pensamiento?
¡Oh cuantos seres! ¡cuantas relaciones!
¿Y quién dirá de sus indefinibles
Medias naturalezaa, como tienden
A unirse siempre sin jamas tocarse,
Ni ménos traspasar esa invencible,
Esa línea sutil que las separa?

 Turba la justa gradacion de seres:
Y al punto los verás como se impelen,
Se chocan, se destruyen.... y se rompe
La union, la relacion de unos á otros,
Y de todos al hombre. Y si tan varias