Página:Ensayo sobre el hombre (1821).djvu/58

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vo, y no del terreno. La verdadera felicidad no está destinada para nadie en particular: ó en ninguna parte se halla, ó se encuentra por donde quiera: no se compra: se da de balde; y huyendo de los palacios de los Monarcas, ¡Bolingbroke, habita contigo!

Pregunta á los sabios el camino para llegar á conseguirla; pero los sabios estan ciegos: uno nos encarga ser oficiosos, otro que huyamos de los hombres; unos hacen consistir la felicidad en la acción, otros solo en el descanso; unos la llaman placer, y otros contentamiento. El que asi define la felicidad ¿nos enseña algo de nuevo, ó dice otra cosa, poco mas poco menos, sino que la felicidad es felicidad? ¡Vanos, filósofos! Según unos, el placer no es mas que la carencia de dolor; otros dudan de esto y de todo; y para otros la virtud misma no viene á ser mas que un nombre vano![1]

Abandonemos los senderos de opiniones tan insensatas, y sigamos la ruta de


  1. Alude Pope á aquellas fuertes expresiones del famoso Bruto, filósofo estoico, á la hora de su muerte, el cual vencido por Octavio y Marco Antonio, y viéndose reducido á quitarse la vida por no caer en manos