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leyes de la gravedad las montañas conmovidas por un terremoto porque no soterren á nadie? ¿O ha de mantenerse en el aire la bóveda de un templo desplomado hasta que pille debajo la cabeza del infame Chartres?[1]


    pe, de mucha probidad y de una complexion muy delicada, á quien en carta de 9 de Agosto de 1733 le decia las siguientes palabras: „Mucho me temo que en mi Ensayo sobre el hombre no halléis un verso que os incomode; pero yo no quiero variarle ni suprimirle, porque no me quiero privar del mayor gusto que puedo tener porque otro tenga la modestia de no querer disfrutarle conmigo. ¡Qué mas puede hacer un pobre poeta que tributar este homenage á la virtud, ya que él no la tenga, sobre todo en un siglo en que hay tanta penuria de buenos ejemplos, que no debe uno dejar perder ninguna ocasion de aprovechar los que se le vengan á la mano!”

  1. Francisco Chartres fue uno de los hombres mas perversos que han existido. No había pasado de la clase de alférez cuando ya fue expelido del regimiento en que servia por una ratería. Por otras habilidades semejantes fue desterrado de Bruselas, y después de Gante. Cansado de hacer fullerías al juego, se metió á usurero, prestando bajo las condiciones mas irritantes, acumulando intereses sobre in-