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Página:Estudios históricos por Lord Macaulay - Biblioteca Clásica XVI (1879).pdf/37

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Guerra de sucesion.

no tardó mucho en tornarse tan hipocondriaco y excéntrico, aventajándole con exceso en punto á ternura conyugal. Su primer pensamiento cuando lo proclamaron rey fué casarse, y cuando se hubo casado, desde el dia de sus bodas hasta el de la muerte de la reina, tener siempre á su esposa cerca de sí y hacer en todo su voluntad. Al fallecimiento de ésta, su primera idea fué buscar otra. Se la procuraron; pero muy diferente de la anterior. Sin embargo, era su mujer, y Felipe estaba satisfecho, llegando con ella al extremo de no separarse de su lado jamás durante media hora, ni de dia ni de noche, enferma ó en buena salud, que se tratara de placeres ó de negocios de Estado. Su inteligencia era escasa, y la educacion que habia recibido, ántes era ocasionada á debilitarla que no á robustecerla, como criado en la monótona magnificencia de Versalles. Su abuelo era tan despótico y tan aficionado á la ostentacion en sus relaciones con la familia como en sus actos públicos, y de esta suerte los príncipes que nacieron y crecieron á su vista fueron siempre taciturnos, huraños y torpes: todos, excepto el duque de Borgoña, empezando por el delfin y acabando por Felipe de Anjou, fueron hombres vulgares, sin energia ni fuerza de voluntad, y tan poco acostumbrados á juzgar por sí mismos de las cosas y ménos aún á tener iniciativa, que la obediencia absoluta en todo y por todo era la base indispensable á su bienestar. Cuando el nuevo rey de España quedó libre de aquella vigilancia y sumision en que habia vivido, pareció como un hombre que hubiera pasado gran parte de su existencia sujeto á la pared con un aparato, y que al soltarlo cayera desplomado por serle necesaria ya aquella traba para sostenerse. Mientras D. Felipe no tuvo