Felipe regresó á Madrid á principios de 1713, hallando el Erario en peor estado que á su partida, al pueblo más descontento, y más formidable y temerosa que nunca la coalicion. La pérdida de los galeones habia causado un gran déficit en las rentas. El almirante de Castilla, uno de los más poderosos vasallos de la Europa, se habia refugiado en Lisboa, prestando juramento de fidelidad al Archiduque. El rey de Portugal reconoció poco despues á D. Cárlos como rey de España, y se preparó á defender con las armas los derechos de la casa de Austria.
Luis XIV, por su parte, envió en auxilio de su nieto un ejército de doce mil hombres á las órdenes de! duque de Berwick. Era el Duque hijo de Jacobo II y de Arabella Churchill; habia crecido rodeado de las más lisonjeras esperanzas; pero la revolucion que derribó á su padre del trono, cambió por completo el curso de su vida. Berwick quedó reducido á ser un emigrado, teniendo que renunciar á Inglaterra; mas desde aquel dia, el campamento fué su patria y el honor militar su patriotismo. Al enno"blecer de esta suerte su triste situacion, y al cumplir como cumplió sus deberes de soldado aventurero, demostró algo de la antigua grandeza, y su fria y austera virtud recordó siempre los tiempos de Bruto. Las más temibles ocasiones no pudieron conmover siquiera su fidelidad militar, y fué invencible en todas las circunstancias de la vida. Así es que, á pesar de haber combatido contra su tio y contra su hermano, nunca se sospechó por nadie que fuera capaz de cometer una traicion, ni siquiera un acto de debilidad.
A principios de 1704, un ejército compuesto de ingleses, holandeses y lusitanos se reunió en la