sugerirle ningun medio por el cual pudiera conhombres hacer la obra de 30.000, otros se indignaban de que sometiera su propia iniciativa y sus talentos militares á los planes ridículos y fantásticos de Cárlos, disponiéndose á sacrificar sus tropas para intentar lo imposible, y el general holandés manifestaba que, si tal cosa sucedia, les suyos no se moverian de su puesto; que lord Peterborough podria dar cuantas órdenes quisiera, pero que, siendo temeraria la empresa de aquel cerco, no enviaria él sus hombres en busca de una muerte segura, cuando no existia la menor probabilidad de sacar ventaja ninguna del sacrificio.
Al cabo, despues de tres semanas de inaccion, Peterborough dijo que se hallaba decidido á levantar el sitio. Embarcóse la artillería de grueso calibre, y se tomaron todas las providencias necesarias para la retirada. Cárlos y el príncipe de Hesse estaban furiosos; pero la mayor parte de los oficiales censuraban á su general por haber tardado tanto tiempo en decidirse por el partido que al fin juzgaba necesario. El 12 de Setiembre hubo con este motivo regocijos en Barcelona y fiestas populares para celebrar el suceso, y el dia siguiente, al despuntar el alba, ondeaba sobre el castillo de Montjuich la bandera inglesa: el ingenio de un hombre habia hecho más que 40 batallones hubieran podido hacer.
A media noche fué Peterborough á buscar al príncipe de Hesse, con quien no hablata siquiera tiempo hacía, y le dijo: —Estoy resuelto á intentar el asalto; si os parece, podeis acompañarnos, y entonces vereis si los mios y yo merecemos lo que os ha placido decir de nosotros.—El de Darmstadt se quedó estupefacto, y aunque le manifestó que no creía en el