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Página:Estudios históricos por Lord Macaulay - Biblioteca Clásica XVI (1879).pdf/69

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Guerra de sucesion.

con los príncipes de la Iglesia establecida, y sus afecciones de familia la inclinaban á favor de su hermano desterrado, sus instintos egoistas la predisponian á fomentar los planes de los defensores de la prerogativa. El afecto que profesaba á la duquesa de Marlborough era la más sólida y grande garantía de los whigs; pero, andando el tiempo, aquel cariño se convirtió en odio profundo; y mientras el poderoso partido político que por tan largo espacio habia gobernado los destinos de la Europa era objeto de la guerra sorda y sostenida que le hacian algunas damas de la servidumbre de Saint—James, iba á estallar una violenta tempestad sobre la nacion con motivo de las indiscretas y necias palabras pronunciadas en un sermon por cierto fanático, y que iban dirigidas á condenar los principios revolucionarios. Porque, áun cuando los individuos más prudentes del gobierno se inclinaban á dejar pasar como desapercibido el discurso del predicador, inflamado Godolphin del celo de los whigs nuevamente convertidos, y exasperado, sobre todo, con el mote que le aplicó el buen padre desde el púlpito, insistió con singular empeño en que el eclesiástico fuese llevado á los tribunales, y, habiendo prevalecido su opinion sobre la del sabio y amable Somers, que se oponia, tuvo lugar el proceso. El doctor fué condenado; pero sus acusadóres se perdieron. El clero acudió en socorro del compañero perseguido, la nobleza del campo apoyó al clero, y los instintos torys, en fin, se despertaron con una vivacidad y una fuerza tal como no se habia visto en Inglaterra en otro ejemplo desde los últimos años del reinado de Cárlos II. Los ministros cedieron entónces á la actitud amenazadora del paísy la Reina cobró ánimo con esto, despidió á los