probabilidades de un desastre, difícil es, al cabo de tantos años, calcularlas con exactitud, aunque no formarse idea bastante aproximada de ellas. Los aliados habian vencido en Alemania, en Italia y en Flandes, siendo probable que pudieran penetrar hasta el corazon de Francia; pero nunca, desde el principio de la guerra, habia sido el porvenir tan sombrío y triste para ellos como lo era en el pais mismo causa y objeto de la lucha. En España no eran dueños sino de algunas leguas cuadradas, y los españoles, en su inmensa mayoría, por carácter y temperamento, resueltamente hostiles á los aliados. Si éstos hubieran persistido en su empeño; si hubieran logrado alcanzar triunfos iguales á sus grandes esperanzas; si hubieran conseguido una serie de victorias tan señaladas y decisivas como las de Ramillies y de Blenheim; si Paris hubiera sucum—1 bido al esfuerzo de sus armas, y caido prisionero el mismo Luis XIV, áun así no habrian podido conseguir su objeto de someter á España; que todavía entónces fuerza les hubiera sido luchar, sin tregua ni descanso, contra todo un pueblo indomable, en un país que ofrece las mayores dificultades para la guerra regular, y en el cual los ejércitos invasores así sucumben al hambre como al filo de la espada.
Por estas razones nos inclinamos á defender la paz de Utrecht, sin que nos causen admiracion los hombres de Estado ingleses que la concluyeron para bien de su patria, aunque impulsados tal vez de móviles egoistas.