chas joyas paraguantes, y aunque fue acceptado eſte offrecimiẽto, y el lo cumplio, como lo hauia prometido;no conſiguio lo que pretendia, porque en cambio dela libertad, le dieron ſentencia de muerte, juſtamente merecida por la que dio aſu Hermano; y hauia dado a muchos otros tiranizando lo que no era ſuyo, y por las nueuas que cada dia venian del exercito que ſe dezia ſe conuocaua por ſu orden para dar en los Eſpañoles; lo qual ſi fuera aſſi, y de viera libre Atagualpa, ſe pudieran con gran fundamento temer de ſus aſtucias, y animo doblado irremediables inconvenientes, que juzgaron no poder atajar menos, que con quitarle la vida, aunque con eſperança dela crerna, ſi es verdad que antes de morir reciuio la fee, y el ſanto Baptiſmo como lo afirman algunos.
Por eſte tiempo, que fue el año de treinta y tres, llegò de Panamà a Tumbez el ya Mariſcal Don Diego de Almagro con buen ſocorro de gente, y armas, y de alli paſsò luego a ayudar a lograr aſu buen amigo, y compañero el adelantado Pizarro la gran victoria, que hauia tenido, no conſiſtiendo, que ſus ſoldados ſe deſmandaſſen en el camino a hazer ningun agrauio alos Indios: dieronſe aſu gente cien mil peſos, porque aunque no ſe hallaron ala batalla, tuuieron gran pare en maior ſeguro, y conſeruacion dela victoria, y priſſion de Atagualpa; lo demas, que fue mas de vn millon, ſe repartio entre los ſoldados de Pizarro, con que por ſer pocos, quedaron todos ricos, y alentados a maiores hazañas en el deſcubrimiento de nueuas tierras. Embio el adelantado Don Franciſco Pizarro aſu Hermano Hernando Pizarro a Caſtilla con la nueua de tan felices ſucceſſos y delos progreſſos, que iua haziendo la fee en la conuerſion delos Indios, y lleuò juntamente a ſu cargo la pretenſion de Don Diego de Almagro de adelantado de otras docientas leguas de tierra mas adelante delas de ſu Hermano. Todo lo qual, negociò Hernando Pizarro muy a ſatiſfaccion de todos, y el año de 1534 ſe hizo merced en Toledo a Don Diego de Almagro del gouierno, que llamaron nueuo Reyno de Toledo, que corria des delos Chincas, donde remataua el de Don Franciſco Pizarro, hacia el eſtrecho de Magallanes.