Página:Historia Verdadera del Mexico profundo.djvu/101

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nuestras pertenencias, nos han destruido los templos, la tierra, la condición de hombres. Nos han vuelto reservados", dijo el viejo, dándole una entonación especial a la última palabra"... "Ser indio – expresó el sabio en otra parte de su charla-, en la tierra de nuestros padres es vivir desheredado. Ya nada nos pertenece y, sin embargo, todavía conservamos todo lo que era nuestro"... "¿Quiere usted decir que vivir en el interior del mundo es conservar los ritos, las costumbres, las tradiciones de sus antepasados? "No sólo eso – sentenció el anciano-, volviendo a tomar su asiento y su jícara de pulque. Hay muchos indios que son fieles a las tradiciones y ya están más muertos que vivos". ¿Entonces? Los niños y los adultos que hacían un círculo en torno al sabio, parecían tan expectantes como el reportero por conocer la respuesta. -lo importante es que el rito esté vivo en el corazón del indio. Aunque sus altares hayan sido destruidos, sus sacerdotes quemados, sus costumbres cubiertas con las cenizas de sus muertos, la Tierra existe y está abierta para quién es capaz de encontrar la rendija, el sendero de su corazón-." (Fernando de Ita. 1985)[1]

Los colonizadores para tratar de destruir la civilización del Anáhuac y mantener a sus hijos en un perenne estado de explotación, han tratado durante estos cinco siglos de desmantelar, prohibir y desvalorar las estructuras e instituciones de educación de los pueblos invadidos. No sólo las instituciones públicas, las cuales al momento de la conquista fueron uno de los primeros blancos de la barbarie, así como la persecución de sus maestros, sino a las instituciones no formales que se encuentran sosteniendo los espacios familiares, de trabajo y sociales. El colonizador sabe que en la medida de que el colonizado pierda los espacios públicos y privados de su educación, quedará indefenso y vulnerable. La ignorancia es la madre de todas las injusticias y la base fundamental de la colonización.


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  1. Fernando de Ita (n. Llanos de Apan, Estado de Hidalgo, 1946), crítico de teatro y periodista mexicano. También ha escrito teatro y ha dirigido algunas de sus obras. Sus principales libros son los compendios de entrevistas Telón de fondo y El arte en persona. Ha sido colaborador de los diarios La Jornada (fundador), Uno más Uno, Excélsior y Reforma, además de publicaciones especializadas en las artes escénicas. Crítico, ensayista, investigador y autor.

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