Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/11

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No es ya un mortal, es un ánjel,
de Dios un nuncio en la tierra,
un refuljente destello
de la sábia omnipotencia.

 El duque de Rivas.—Romances históricos.


 Sonó la hora que tanto deseaban los corazones jenerosos amantes de la verdad y la justicia; cayó al fin en el reloj del Tiempo el último grano de arena que aguardaba la Historia de mas de tres siglos y medio hacia, para dejar consignada en una de las pájinas de su libro de piedra, la rehabilitacion del hombre mas grande, y de mas merecida fama que conocieron las edades; de aquel que con sus empresas dejó eclipsados los trabajos de Hércules y las espediciones de los argonautas, del elejido de la providencia, del precursor del Evanjelio en el nuevo continente, del bienaventurado, del santo, que para ser comprendido, necesitó de una mujer tan sublime como él, y que tal vez un dia venerará la Iglesia en los altares á su lado.

 ¡Cristóbal Colon! ¡Isabel la católica! Hé aquí