Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/117

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Alfonso V, que parecía querer seguir los ejemplos del hermano de su abuelo, don Enrique, de feliz memoria.

Habia reunido este monarca en su marina pilotos de primera clase, verdaderos hombres de mar, como Diego Cam y Bartolomé y Pedro Diaz, é imitando á su antepasado, acojia á todo estranjero que calculase con su alta penetracion ser de grande capacidad, pues deseaba dilatar sus conquistas en las Indias.

No fué difícil á Colon cuando le pareció llegada la hora el obtener de él una audiencia, para esplanar su idea, tanto menos, cuanto que por su parentesco con dos gobernadores de Porto Santo, y sus antiguas relaciones con el rey su padre, era merecedor á una benévola acojida.

En la primera entrevista sorprendido Juan II de la novedad de un plan, que daba en tierra con todo lo admitido hasta entónces en materia de cosmografía, se manifestó poco dispuesto á entrar en sus miras; pero en otras conversaciones el monarca, pesando los argumentos de Colon, comprendió que algo había de superior é inmenso en el fondo de su teoría, y como era de espíritu elevado, gran conocedor de los hombres y aficionado á las ciencias naturales, se sintió predispuesto en favor de Colon, atraído por el ascendiente de su noble sencillez y leal confianza, y decidió hacer los gastos de una espedicion. Pero antes de comprometerse en ella quiso conocer de un modo positivo qué remuneracion pediria Colon, en caso de obtener buen resultado.

Portugal premiaba á los descubridores con muchas liberalidades; daba jeneralmente el gobierno de la parte descubierta al mismo que habia tomado posesion de ella, y añadia algunas veces al empleo un título honorífico; de suerte que la esperanza de tan altas recompensas aguzaba las imajinaciones. Pero semejante galardón no era el que podía satisfacer al hombre, que se gastaba haciendo cartas, y copiando manuscritos para ganar el sustento, y á sus ojos, mas que mezquina le pare-