Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/243

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ñor, apuntó en su libro estas palabras: "Así que muy necesario me fué la mar alta, que no pareció, salvo el tiempo de los judios, cuando salieron de Ejypto contra Moysen, que los sacaba de captiverio."[1]

 El 24, se continuó el rumbo al O. Un pájaro vino á posarse en las vergas, y se vieron muchas paviotas.

 El 25, se mantuvo la caña en la misma direccion, soplando una brisa leve.

 Aquel dia estuvo la Pinta tan cerca de la Santa Maria, que el comandante habló con Martin Alonso Pinzon, acerca de un mapa que le envió el 23, se lo pidió, y Martin Alonso se lo devolvió, arrojándolo con una cuerda. En esta carta se veian figuradas por hipótesis unas islas, que segun Pinzon estaban cerca; mas Colon le respondió que arrastradas por las corrientes al NE. no habian hecho las carabelas tanto camino como suponian los pilotos. La conversación de entrambos jefes y las contestaciones del superior, dadas en alta voz, tal vez tendrian por objeto tranquilizar los marineros, que no cesaban de lamentarse un momento de lo largo del viaje.

 Al ponerse el Sol, Martin Alonso corrió á la popa de su carabela, y se puso á vocear con toda su fuerza: "Tierra! tierra! Señor, yo soy el primero que la ha visto; dad fé de mi derecho á la renta." Comenzaron en seguida los suyos á dar gritos de alegria, y los de la Niña treparon por la jarcia, asegurando tambien que lo que se divisaba era la tierra. Al ruido de tantas y tales esclamaciones el comandante, conmovido cayó de rodillas;[2] porque en su reconocimiento, mas grande que su curiosidad, antes de dar fé del descubrimiento que le parecia inevitable, quiso dar gracias á Dios, y enternecido entonó el Gloria in Excelsis Deo. A juzgar por las apariencias debió creer que en efecto fuera la tierra,

  1. Domingo 23 de Setiembre.
  2. Las Casas. Diario de Colon, Mártes 25 Setiembre 1492.